"Optar por el cierre definitivo es un castigo que, además de poco razonable, afecta más a terceros (estudiantes, padres de familia, etc.) que a los propios directivos de estas universidades (los verdaderos responsables)".
David Maco.
Abogado.

SUNEDU: trabajo arduo bajo premisas equivocadas.

El 3 de julio del 2014 se promulgó la Ley N° 30220 (Ley Universitaria), misma que en su art. 12 crea la -amada por muchos y odiada por más- Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria (SUNEDU) con la finalidad de que esta sea la entidad responsable del licenciamiento de la universidades privadas y públicas de país –entiéndase licenciamiento como un procedimiento para verificar el cumplimiento de condiciones básicas de calidad para ofrecer el servicio educativo y autorizar el funcionamiento-. SUNEDU, dentro de sus funciones, cuenta -entre cosas- con la facultad de aprobar solicitudes de licenciamiento universitario pero, como es lógico, puede también denegarlo, lo cual conlleva irremediablemente a dos consecuencias:

1) No se pueda abrir nuevas universidades sin la venía del Consejo Directivo.

2) Que las universidades que ya vienen operando en el país corran el riesgo de cerrar.

Me interesa hablar de la segunda: El cese de universidades que ya vienen operando.

Al día de hoy, SUNEDU ha DENEGADO el llamado licenciamiento a 49 universidades. 48 privadas y 1 pública. ¿A qué conlleva esto?, Que las universidades en cuestión, en un plazo máximo de dos años, DEBAN CERRAR. Es decir, dejar de existir. Asimismo, durante ese plazo también, pueden continuar ofreciendo servicios educativos, firmar convenios con universidades licenciadas para que reciban a sus estudiantes o, incluso, fusionarse con estas. Finalmente, lo que importa a SUNEDU es que las universidades que no hayan conseguido alcanzar sus parámetros de “calidad” -cuestión subjetiva que aunque ha tratado de objetivarse, como siempre, pero la realidad termina desfasándolo- en un plazo de dos años NO EXISTAN MÁS.

El problema: la pregunta que quizá nadie se ha hecho a conciencia es “¿Es justo esto?” o, para no caer en lo subjetivo también, “¿Es razonable el cierre definitivo?”. Me parece que NO y paso a explicar por qué:

Primero, SUNEDU olvida que vivimos en un mundo dinámico y que, por consiguiente, está en constante cambio. En ese entendido, las cosas que hoy están bien puede que mañana estén mal Y VICEVERSA. Es decir, se pasa por alto que si bien hoy estas universidades “están mal” -según el estándar de calidad de SUNEDU-, tomando las medidas correctivas en un plazo X pueden pasar a “estar bien”.

Se entiende mejor con un ejemplo: Todos alguna vez hemos pasado por una examen de ingreso a la universidad o conocemos a alguien que lo ha pasado. Hay quienes, con esfuerzo y dedicación, ingresan en su primer intento y hay otros que les toma algo más de tiempo: segundo intento, tercer intento, etc. Por suerte, no hay límite.La pregunta es “¿Uno se hace mejor o peor profesional porque ingreso en su primera postulación o en la tercera?”. Me parece que no y esa misma conclusión es la que debemos extrapolar para el caso de universidades: DEBEN TENER OPCIÓN DE VOLVER A SER EVALUADAS. Por supuesto, es lógico que si alguna universidad X no obtiene el licenciamiento no debe poder recibir nuevos estudiantes, abrir más programas educativos o aperturar más sucursales… Sin embargo, optar por el cierre definitivo es un castigo que, además de poco razonable, afecta más a terceros (estudiantes, padres de familia, etc.) que a los propios directivos de estas universidades (los verdaderos responsables).

Segundo, más grave aún, se desconoce por completo la naturaleza de una persona jurídica: Una ficción del derecho que sirve únicamente para “eliminar costos de transacción” y dotar de identidad a un ente incorpóreo, pero que POR SUPUESTO carece de moralidad o conciencia y, por lo cual, castigarlo carece de objeto. Nuevamente, se entiende mejor con un ejemplo: Imaginemos que la empresa constructora más corrupta de los últimos tiempos, ODEBRECHT, es comprada -en bolsa o en trato directo- por un grupo de constructores de reconocida reputación o es adquirida por Warren Buffet y/o García Paramés, y para su manejo nombra a directores de reputada calidad (del Top Ten de CEO en el mundo), ¿acaso ODEBRECHT no merecería una segunda oportunidad en el mercado constructor peruano o de cualquier país en el mundo? ¿No sería razonable incluso buscar que esta empresa desee invertir en el país?… Esa es una lógica que no trabaja SUNEDU y que, por supuesto, castiga a miles de estudiantes y los condena a ver morir a su universidad cuando el problemas son los dueños o los directivos (ambos fácilmente removibles).

En ese sentido, aunque puede que SUNEDU esté haciendo un trabajo arduo para mejorar lo que ellos entienden por calidad educativa del país, merece que valoremos también las premisas sobre las que trabaja y que, de estar equivocadas como me parece a mí, más hacen un daño a la educación del país que un favor a los estudiantes. Recordemos que todo mercado cerrado en favor de ciertos “competidores” se centra más en “mantenerlo cerrado” que en hacerlo mejor en base a la siempre sana y productiva competencia de libre mercado. Para pensarlo.

David Alejandro Maco Cano.

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